Nuestra
Historia
El Origen de una
Pasión Artesanal

Edelmira Vicente (1932-2018) es el alma y la inspiración de A Bateeira. Nació en Galicia en una época marcada por el esfuerzo y la emigración: hija de un emigrante, fue criada por su madre, y aprendió desde niña el valor del trabajo, la responsabilidad y la constancia frente a las dificultades. Sus primeros años transcurrieron entre las labores del campo; más tarde encontró en el mar su vocación, convirtiéndose en mariscadora en la Ría de Arousa.
En 1959, junto a su marido José Benito, botó su primera batea, una estructura de madera que se convirtió en el epicentro de su esfuerzo y en el origen de lo que hoy es nuestro producto estrella: el mejillón. Aquella apuesta pionera creció hasta alcanzar doce bateas en propiedad.
Edelmira, con su fuerza incansable, y José Benito, con su profundo conocimiento del océano, sentaron las bases de la acuicultura artesanal que hoy defendemos: un modelo que prioriza el ciclo natural del marisco frente a las prisas del mercado.

PRIMERA EMBARCACIÓN
DE LA RÍA
Tradición & respeto por el mar.
Esta conexión no es solo una tradición cultural, sino un anclaje espiritual que nos recuerda cada día nuestra responsabilidad: ser guardianes de la ría y tratar sus frutos con la gratitud que merecen.
Esta “belleza invisible” del trabajo duro, encomendada a la protección de la patrona, es lo que impregna cada lata que sale de nuestra bodega en A Pobra do Caramiñal.


La visión
de Irene
Hoy, el testigo de aquel sueño de 1959 está en manos de Irene González, hija de Edelmira y José Benito.
Como segunda generación y armadora, su misión ha sido clara: transformar el legado familiar en una marca de referencia que une la tradición de las bateas gallegas con los estándares más exigentes de la alta gastronomía.
Bajo su dirección, A Bateeira mantiene intacto el compromiso con la producción artesanal del mejillón: desde la selección manual en el barco y la fritura en aceite de oliva sin aditivos, hasta la maceración de la salsa y un reposo mínimo de seis meses en bodega. Este proceso realza la textura y naturalidad del producto, asegurando que el sabor a mar que sus padres descubrieron hace décadas llegue hoy intacto a su mesa.
De Edelmira a Irene
En estos vídeos, Irene González —segunda generación y armadora— cuenta en primera persona lo que significa continuar el oficio familiar.
Continuar el trabajo de sus padres es, dice, un orgullo tremendo: una labor dura y a la vez maravillosa, con un solo objetivo — que el mejillón se valore como el producto excelente que es.
Para ella, gourmet no es una etiqueta: es selección, tiempo y cuidado, rigor en cada paso, nada improvisado. Si hay que resumirlo en una palabra, esa palabra es oficio.
Edelmira es el corazón del legado. A Bateeira es su continuidad.
Un Manifiesto de Identidad

Honestidad en el Origen
Solo lo que nace en nuestras bateas y es capturado en nuestras costas tiene cabida en nuestras latas.

Respeto al Tiempo
No forzamos procesos. La maceración de 6 meses es innegociable para alcanzar la excelencia.

Legado Femenino
Honramos la figura de Edelmira e Irene como líderes de un oficio que sostiene la economía y la cultura de Galicia.
Mejillón de Añada
Nuestro mejillón es heredero de esa forma de entender la vida: un producto cultivado con respeto por las rías, por el medio marino y por el tiempo necesario para alcanzar su máxima calidad.
En A Bateeira somos productores de mejillón y ponemos nuestro nombre en cada lata. Desde nuestras bateas hasta la mesa del consumidor, garantizamos una trazabilidad total y una producción ecológica certificada.
Porque cada añada cuenta una historia diferente, seleccionamos únicamente los mejores mejillones para crear un auténtico Mejillón de Añada, reflejo del mar, la ría y nuestro saber hacer desde 1959.
Descubre el sabor nuestras conservas
"Edelmira nos enseñó que la mejor calidad nace del respeto al mar, al tiempo y al trabajo bien hecho"



